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08/08/2018
Basquet Internacional
LA SEGUNDA INVASIÓN CRIOLLA
Nuevamente jóvenes talentosos de Argentina llegan a las competencias europeas.
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David Ferrara, @davidferrara35
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Dos décadas atrás Argentina invadió de talento el básquet europeo. Eran jóvenes cracks los que partían, con sus sueños, ilusiones y también con personalidad. Todavía la crisis del país no terminaba de explotar e irse a probar suerte a cualquier categoría no era la triste moda nacional, prácticamente obligados por la desesperación y el desánimo.

Muchos vieron en ellos el futuro del básquet argentino, otros los criticaron por irse jóvenes y algunos soñaron con todo lo que podrían hacer. Ninguno hubiera sido tan loco como para creer que serían la generación de jugadores más importante de la historia del país. Fabricio Oberto en el 98 a Olympiacos, Luis Scola en el 98 a Gijón, Manu Ginóbili ese mismo año a Reggio Calabria, Andrés Nocioni en el 99 a Tau Cerámica, Ale Montecchia en ese año a Reggio Calabria y Pablo Prigioni a Fuenlabrada, Delfino en el 2000 a Reggio Calabria. Antes Sconochini (Italia) y Nicola (España) como precursores, después Herrmann (España), Pepe Sánchez (a Grecia), Gabriel Fernández (a Francia), Federico Kammerichs (España), Hernán Jasen (España) y Wolkowyski (a Rusia). Todos tomaron el avión e iniciaron un recorrido que los terminó de formar como jugadores para que luego el destino los reuniera con la camiseta albiceleste.

De allí en más las contrataciones fueron más esporádicas y el talento-personalidad-proyección más espaciado. Las razones, seguramente varias, pero era difícil estar a la altura de semejantes bestias que abrieron un camino.

Dos décadas después, Argentina está viviendo una situación similar, que es imposible proyectar en similar dimensión simplemente para no cargar de una presión imposible de manejar a sus protagonistas.

Quizás haya sido Facundo Campazzo el que rompió el molde con su llegada a Real Madrid y posterior adaptación en Murcia acompañado de Marcos Delía, luego la apuesta se convirtió en realidad con Patricio Garino y Luca Vildoza en el Baskonia, mientras que Nicolás Brussino (Antes Gran Canaria y ahora Tenerife) y Nicolás Laprovittola (antes Estudiantes y ahora Joventut) desembarcaron luego de su experiencia NBA.

Lucio Redivo fue otro que llegó callado y se hizo notar en Bilbao para pasar a Breogán, mientras que el pibe Lautaro López comenzó su camino en la filial del Baskonia del ascenso, como alguna vez eligieron empezar Manu o el Lancha, desde abajo.

¿Las última joyas? Gabriel Deck llegó al Real Madrid como figura y múltiple campeón de la Liga Nacional y el pibe de apenas 17 años Leandro Bolmaro (cordobés de 17 años que jugó unos meses en Bahía) fue fichado por Barcelona, para seguramente iniciar su camino en el filial.   

También Fede Van Lacke y Nico Richotti jugarán en la temporada española, aunque su llegada fue anterior a este reverdecer del “compre argentino” y están un poco relegados en el nuevo grupo de la selección nacional.

Como en aquel momento fue Pepe Sánchez, ahora también Argentina tendrá en Francisco Caffaro un valor que intente el camino más largo en el básquet universitario de Estados Unidos, lo que le pone un tinte de coincidencia nostálgica a la nueva invasión criolla al mundo. El tiempo dirá hasta dónde podrán llegar estos nuevos aventureros en su carrera.
 
 
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