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06/05/2020
Página del recuerdo | Recuerdo
LA NOCHE INOLVIDABLE DE ECHESORTU
En el 2009 también hubo una pandemia, pero para Echesortu el recuerdo es imborrable: campeones por primera y única vez en su historia. El recuerdo del logro y los links con las notas de aquel momento.
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David Ferrara, @davidferrara35
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El equipo campeón
Algunos recuerdos tienen más poder que otros. Pueden ofrecer la fuerza de la simpatía, de la nostalgia, quizás de la alegría, o tal vez de despejar el polvo y rememorar algo profundamente olvidado. Pero hay casos en el que se conjugan todos los sentimientos y en el que la palabra histórico cobra su verdadero significado y no es usada a la ligera en pos de exacerbar un logro más cercano a lo terrenal.
El título de Echesortu en 2009 recorre ese camino, porque fue el primero y se irguió tras la gran frustración de la final nunca jugada de 2006 (tal vez una de las grandes injusticias del básquet rosarino); pero también porque el devenir del tiempo le sumó una carga emotiva de finales perdidas años después ante Caova. La espera para lograrlo, la imposibilidad de repetirlo forman un contexto que magnifica el hecho.
Para Franco Sbarra, nombre propio si los hay en Echesortu, el primer paso para llegar al éxito fue haber jugado la Liga Provincial: “Nos sirvió mucho el Federativo 2008/09, porque aunque no nos fue bien en cuanto a resultados, ese roce nos sirvió para enfrentar el torneo local, al que llegamos bien preparados y creo que ganamos 12 partidos seguidos. Perdimos recién en la fecha 13 de local contra Tiro Suizo. Éramos un equipo joven pero duro, los rivales se quejaban bastante, decían que jugábamos físico, al límite”.
Al equipo de la Liga Provincial se sumó una pieza clave, que llegó con algo de fortuna. Lo cuenta Marcos L’Abbate: “Estaba en la facultad y había un muchacho que medía como dos metros, así que Freddy Cano me dijo que averiguara el nombre. Entonces cuando el profesor tomó lista y dijo Fernando Dobboletta le mande el mensaje y Freddy me empezó a llamar y llamar. Yo le decía que no podía atender porque estaba en clase hasta que tuve que salir y ahí me pidió que lo hable para sumarse. Nos vino a ver al Federativo y me acuerdo que en la primera práctica fue un desastre, estaba lesionado y parecía Robocop. ‘Mirá el clavo que traje’ pensaba yo. Después la rompió”.
“Éramos muy jóvenes todos, con muchas ganas y Freddy que nos mataba entrenando. A Dobboletta no lo conocían y les metió 30 a todos los equipos. ¿Ése quién es nos preguntaban? Además, era un equipo largo, con Soriano, Esquivel, Tato Gómez, Stettler L’Abbate, Seba Sánchez, Gismondi, Cristaldi, Ferraris, Cristaldi y Dos Santos”, resume Franco Sbarra y marca también el valor del entrenador, con el que varios tuvieron tirantez pero también unánime reconocimiento.
“Fue una época muy linda, un gran año de todos los chicos, yo era el más experimentado y con uno de los mejores técnicos que tuve en mi vida. A veces no se comparten todas las formas, pero más allá de peleas y discusiones siempre voy a destacar el trabajo de Freddy”, aporta Hernán Gómez, quien automáticamente se emociona con el recuerdo: “Se nos dio por primera vez y fue completito, porque ese año nació mi hijo y porque había un muy buen grupo, buen vestuario. Comíamos asados y si no había plata fideos, o pollo. Tanto pollo que es un milagro que no nos hayan salido plumas”.
Desde Carcarañá, donde trabaja como productor agropecuario y contador, el lungo Fernando Dobboletta se suma a rememorar: “Fue un verdadero equipo, lleno de amigos más que de jugadores, porque aún hoy mantenemos la amistad y nos juntamos. Lideramos de punta a punta el torneo, Freddy manejaba bien las virtudes de cada uno y el conjunto lo explotaba”.
Pero aquel joven equipo tuvo que hacer mucho más que ganar en el inicio del torneo para sacar chapa. “Más allá de que habíamos quedados primeros en la fase regular decían que nos íbamos a caer, porque en medio del torneo tuvimos un bajón con varias derrotas. Fue el año de la pandemia de Gripe A y nos enfermamos varios, pero igual logramos quedarnos con la localía en playoffs”.
Conductor y símbolo, Sbarra agarra la bola para explicar el recorrido en la etapa clave del certamen: “En la primera ronda le ganamos a Tiro Suizo y fue muy duro, creo que lo cerramos recién en la última bola y hubo una gran defensa de Dante Esquivel contra Joaquín Fernández. Eso nos dio confianza para las semifinales contra Central, en la que tengo que admitir que nos ayudó un poco que estaban sancionados Morello y Lupo y lo pudimos ganar 2 a 1”.
L’Abbate le aporta un guiño simpático al recuerdo emotivo: “Cuando le ganamos a Central a Francisco Stettler se le hizo un agujero muy grande en la calza en una zona no muy agradable y me dijo ‘esta calzas salen campeonas por más que juegue con todo afuera. Así que jugó todas las finales así. Se llevó más de un golpe pero cumplió su palabra”.
Llegaba la final ante Sportsmen en duelo de estilos y vuelve a tomar la posta Poli Sbarra: “El primero lo ganamos con triple de Marcos desde la esquina y en el segundo les rompimos bien la presión para ponernos 2 a 0, peor en el tercero nos hicieron zona los 40 minutos y nos mató. En el cuarto partido en América también estábamos complicados y para colmo a Dante lo sacaron por dos antideportivas. Creía que se nos iba pero nos potenció una jugada en la que Tato en defensa se tiró de cabeza y si él estaba luchando así los demás teníamos que dar lo nuestro. Nos dimos cuenta que no podíamos perder”.
Dobboletta coincide: “Esa final fue muy dura porque Sportsmen está acostumbrado a esos momentos, pero jugamos como equipo y supimos sobreponernos. Es el único título de Echesortu y eso lo hace muy especial”.
Y Tato Gómez reafirma la importante del grupo y del logro para la institución: “Es difícil lograr la química y esos éxitos se dan pocas veces. Estuve en equipos que tenían planteles con mucho más nombre pero no se logró el objetivo. En el 2009 en Eche veníamos del sabor amargo de la final del 2006 y si pienso en las que vinieron después contra Caova, creo que le doy todavía más importancia”.
Soriano hizo 19, Sbarra 21, Dobboletta 16 para el 84 a 74 y el 3 a 1 del cierre. Para la invasión de cancha en Sportivo América y el esperado festejo que todavía no se repitió. 
El texto lo cierra Sbarra: “Regatas estaba muy bien en esta temporada, Central tenía potencial al jugar dos torneos, Fisherton era un equipo importante y Alumni también tenía un equipazo. Pero era para nosotros”.

El link del comentario del título

El link con la nota al MVP

La palabra de Freddy Cano
 
 
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