| Atalaya | 31 | 14 | 3 | 17 |
| Temperley | 30 | 13 | 4 | 17 |
| Gimnasia | 30 | 13 | 4 | 17 |
| Provincial | 29 | 12 | 5 | 17 |
| Caova | 28 | 11 | 6 | 17 |
| Sportsmen | 28 | 11 | 6 | 17 |
| Unión y P. | 26 | 9 | 8 | 17 |
| Atlantic | 25 | 8 | 9 | 17 |
| Sp. América | 25 | 8 | 9 | 17 |
| Náutico | 25 | 8 | 9 | 17 |
| Unión AS | 23 | 6 | 11 | 17 |
| El Tala | 22 | 5 | 12 | 17 |
| Echesortu | 22 | 5 | 12 | 17 |
| Central | 22 | 5 | 12 | 17 |
| Regatas | 22 | 5 | 12 | 17 |
| Fisherton | 20 | 3 | 14 | 17 |
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Sangre rosarina, leyenda mundial, heroína estadounidense. La más imponente jugadora que haya existido, enorme deidad del básquet, pero a su vez tan cercana en sus sentimientos por su paso por Talleres de Villa Gobernador Gálvez o su fanatismo por Central. Diana Taurasi, de ella se trata, anunció su retiro de la actividad tras ganar todo lo que se pudiera ganar y varias veces....[+]
| 29/02/2012 |
| Rosarina | | | Entrevista |
CAOVA TIENE SU COMBO GHIONE
Un 2 x 1 para el perímetro Funebrero con la simpática historia de los mellizos David y Nicolás Ghione, dos de los perimetrales más picantes de la pasada temporada.
David Ferrara
Nicolás Ghione pierde una pelota en la práctica. Al poco tiempo es David el que comete un error y Ricardo Amormino le recrimina por las dos equivocaciones. En el descargo, los Melli le explican al entrenador que las culpas son repartidas. Solución: El DT le dibuja una cruz gigante en el brazo a David para no volver a confundirse. “Ustedes me están volviendo loco”, recuerdan que dijo Nenu en aquel momento, cuando ambos jugaban juntos en las inferiores de Temperley, el club que les dio cabida desde su llegada de Ushuaia hace ya largo rato cuando apenas tenían doce años.
Es sólo una del centenar de historias simpáticas que tienen en el básquet y en la vida, producto de su parecido. Hoy, tras haberse separado basquetbolísticamente en aquella última campaña de juveniles en el Negro, David y Nicolás vuelven a juntarse para defender una camiseta, la de Olegario Víctor Andrade, Caova.
“Teníamos ganas de jugar juntos, porque en primera no se había dado y Caova fue el equipo que nos llamó a los dos, así que no esperamos y nos decidimos”, explica David, mientras que Nico lo reafirma: “Además va a estar Pedro Ludolini, que es uno de nuestros mejores amigos y también Guillermo Maggio, que jugó con los dos pero en diferentes clubes”.
La salida del Negro fue dolorosa para ellos, porque cuando terminaron la etapa de inferiores el DT y la dirigencia los puso en una encrucijada: sólo había lugar para uno en el plantel.
“Me enojé mucho, me concentré en estudiar y dejé de jugar un año”, contó David, mientras que Nicolás se quedó, con escaso protagonismo en el equipo que terminó descendiendo.
Pero el destino todavía les depararía mucho más recorrido hasta poder volver a reunirse. David pegó la vuelta al Negro y retornaría con Temperley a la máxima categoría, para luego pasar a Echesortu en la primera división y desandar la última campaña en la B con Atlantic.
Nicolás se afincó en Unión de Progreso, con el que perdió una final pero luego tuvo revancha y se dio el gusto de jugar en primera con éxito.
En la última temporada, ambos promediaron excelentes números y su versatilidad para jugar como base o escolta, fueron un atractivo para Caova.
“En las prácticas estamos jugando juntos, generalmente yo en la base y Nico como escolta, pero podemos cambiar”, explica David, quien sabe lo competitivo de la B: “Es un torneo muy duro en el que tener que cuidarte de todos los equipos”.
“Si bien estamos volviendo a jugar juntos, hay cosas que con una mirada ya sabemos, como vamos a defender el pick o si cambiamos la marca, o qué va a hacer el otro”, resume Nicolás.
Pero no siempre fue así. Cuando eran más chicos la relación en el rectángulo no era tan sencilla. “Mirá cómo nos llevaríamos que nos ponían en períodos distintos. Éramos muy calentones, pero uno va creciendo”, se ríe David, al tiempo que su hermano recuerda que con el paso del tiempo sacaron ventaja del parecido: “En primera no se puede, pero a veces en las inferiores había un solo árbitro y cuando nos hacían una falta, iba el que mejor venía tirando. Lo hicimos algunas veces”.
Eso sí, también a veces fue un dolor de cabeza. “Una vez creo que cometí la segunda falta y levantan el cartelito con el 5. Me quería matar, me habían anotado las faltas de David”, recuerda Nicolás.
Hoy ambos están felices en Caova, con Raúl Baccalá como entrenador (“en este poco tiempo nos enseñó mucho”) y preparan una temporada que pinta emocionante. Caova hizo su combo 2 x 1 y tendrá un perímetro que confundirá a más de uno.
DOS MÁS
Caova también sumó a Guillermo Maggio (ex Atlantic) y a Facundo Piatti (ex Ciclón).
Es sólo una del centenar de historias simpáticas que tienen en el básquet y en la vida, producto de su parecido. Hoy, tras haberse separado basquetbolísticamente en aquella última campaña de juveniles en el Negro, David y Nicolás vuelven a juntarse para defender una camiseta, la de Olegario Víctor Andrade, Caova.
“Teníamos ganas de jugar juntos, porque en primera no se había dado y Caova fue el equipo que nos llamó a los dos, así que no esperamos y nos decidimos”, explica David, mientras que Nico lo reafirma: “Además va a estar Pedro Ludolini, que es uno de nuestros mejores amigos y también Guillermo Maggio, que jugó con los dos pero en diferentes clubes”.
La salida del Negro fue dolorosa para ellos, porque cuando terminaron la etapa de inferiores el DT y la dirigencia los puso en una encrucijada: sólo había lugar para uno en el plantel.
“Me enojé mucho, me concentré en estudiar y dejé de jugar un año”, contó David, mientras que Nicolás se quedó, con escaso protagonismo en el equipo que terminó descendiendo.
Pero el destino todavía les depararía mucho más recorrido hasta poder volver a reunirse. David pegó la vuelta al Negro y retornaría con Temperley a la máxima categoría, para luego pasar a Echesortu en la primera división y desandar la última campaña en la B con Atlantic.
Nicolás se afincó en Unión de Progreso, con el que perdió una final pero luego tuvo revancha y se dio el gusto de jugar en primera con éxito.
En la última temporada, ambos promediaron excelentes números y su versatilidad para jugar como base o escolta, fueron un atractivo para Caova.
“En las prácticas estamos jugando juntos, generalmente yo en la base y Nico como escolta, pero podemos cambiar”, explica David, quien sabe lo competitivo de la B: “Es un torneo muy duro en el que tener que cuidarte de todos los equipos”.
“Si bien estamos volviendo a jugar juntos, hay cosas que con una mirada ya sabemos, como vamos a defender el pick o si cambiamos la marca, o qué va a hacer el otro”, resume Nicolás.
Pero no siempre fue así. Cuando eran más chicos la relación en el rectángulo no era tan sencilla. “Mirá cómo nos llevaríamos que nos ponían en períodos distintos. Éramos muy calentones, pero uno va creciendo”, se ríe David, al tiempo que su hermano recuerda que con el paso del tiempo sacaron ventaja del parecido: “En primera no se puede, pero a veces en las inferiores había un solo árbitro y cuando nos hacían una falta, iba el que mejor venía tirando. Lo hicimos algunas veces”.
Eso sí, también a veces fue un dolor de cabeza. “Una vez creo que cometí la segunda falta y levantan el cartelito con el 5. Me quería matar, me habían anotado las faltas de David”, recuerda Nicolás.
Hoy ambos están felices en Caova, con Raúl Baccalá como entrenador (“en este poco tiempo nos enseñó mucho”) y preparan una temporada que pinta emocionante. Caova hizo su combo 2 x 1 y tendrá un perímetro que confundirá a más de uno.
DOS MÁS
Caova también sumó a Guillermo Maggio (ex Atlantic) y a Facundo Piatti (ex Ciclón).
























