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24/11/2010
Rosarina | Cuadrangular Final
EL CAMPEÓN DE LA COHERENCIA
Gimnasia superó a Echesortu y logró el título más anhelado. El equipo del Colo Maya, con la enorme base de sus inferiores y el presupuesto más bajo dio el ejemplo, derrotó al campeón y ganó el Clausura para jugar ahora la final ante Central. Preparate para una cobertura histórica.
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Texto: David Ferrara. Fotos: Rodrigo Sánchez
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Increíble festejo
Gimnasia es campeón. Gimnasia no dejó pasar su oportunidad y se quedó con el título del Clausura rosarino. Los pibes del Colo Maya ya son parte de la leyenda y como cada hecho histórico, tiene un antes, un durante y un después.

EL ANTES
Son los años de trabajo silencioso en las inferiores. Las horas de cancha enseñándole a cada pibe desde cómo se pica una pelota hasta cómo se debe tratar a un adversario. Son los años de acompañar a chicos que iban a llegar o que no iban a llegar. Son los años luchando contra los molinos de viento pregonando (no importa si por decantación o convicción) que el que mejor trabaja no siempre es el que gana y que los proyectos más interesantes a veces surgen desde la inteligencia y el cariño y no tanto desde lo ostentoso económicamente. Fueron años peleando la permanencia, con gente de abajo, algunos más veteranos y otros más pibes. Con apenas un par de refuerzos de aquellos que en muy poco tiempo se funden en el grupo como si hubieran salido de las mismísimas entrañas de la institución. Fue también un Apertura malo, donde lo anotaron como candidato a bajar la categoría. Pero también fue la vuelta de Dell’Arciprette, que desoyó ofertas para quedarse. También fue un Clausura enorme y un playoff valiente ante Libertad. A esa altura ya eran respetados, apreciados y queridos. Todo eso fue el antes. Pero había más. Mucho más.

EL DURANTE
Era el segundo duelo de Gimnasia en el cuadrangular y se presentaba la chance de ser campeón debido a la floja diagramación del certamen (si en la segunda fecha jugaban ganadores con perdedores se evitaba la definición prematura) y al triunfo de Sportsmen ante Atalaya. GER, que había batido al Verde en el debut, estaba ante la oportunidad de gritar campeón desde aquel lejano 92.
El inicio del partido no pudo ser peor para las aspiraciones de los de Maya. Fue abrumadora la superioridad de Echesortu, con una defensa que negó juego a Dell’Arciprette y Gallardo y tuvo a raya a Rossignol durante largo rato. El 9 a 2 se convirtió en 20 a 5 ante un Gimnasia que no podía correr y que para colmo tampoco evitaba el hasta lujoso juego de pases de los de Cano con Sbarra y Soriano como estandartes. Todo mal.
Sin embargo, de a poco empezó a soltarse Rossignol y allí se abrió una puertita en un partido que empezó a cambiar por un factor extra, el celoso arbitraje (pitaron mucho, con errores y aciertos, pero mucho) que obligó al recambio.
Y desde las variantes de nombres se empezó a gestar la reacción mensana, porque D’Alesio mostró el camino de la garra y Prat el del talento. A eso se le sumó la determinación táctica de presionar y desplegar una zona que fue complicando a Echesortu.
Los de calle San Nicolás se clavaron en 46 y Gimnasia metió un formidable parcial para arrimar e incluso quedar a dos en el final de la primera mitad. Cano, sin tiempos muertos por pedir, no pudo frenar esa sangría y GER se puso en partido.
El tercer cuarto mantuvo el chip del tercero, con un Echesortu que vivía incómodo y confundido y que chocaba con Esquivel contra la defensa. Sbarra no aportaba conducción ni goleo y el espíritu y la sed de gloria de Gimnasia le permitió pasar al frente en un partido que a esa altura era horrible pero emotivo.
Con sus penas a cuesta y sufriendo contra la defensa de los de Maya, Echesortu mostró la experiencia de su equipo y salió a ofrecer el resto de manera generosa, sobre todo con el coraje de Gómez, Esquivel y Luchi. Pero en el palo y palo y la efectividad bajísima, fue el pibe Prat el que clavó la daga en el corazón del campeón con un triple formidable que después le permitió cerrar el juego desde la línea, donde Gimnasia acertó algo y Echesortu erró todo.
Y lo hicieron. Lo lograron.

EL DESPUÉS
Es invasión instantánea. Es abrazo prolongado. Es correr a encontrar al primer amigo que haya para fundir sudores y alegrías. El éxito de Gimnasia tiene el sello de la humildad, del trabajo a largo plazo y por eso se disfruta más. Es Gustavo Martín (ex ex ex jugador) que fue volvió y que a los 47 integró este plantel junto a su hijo Manuel, pero que en este final de temporada asumió el rol de padre-hincha-dirigente y derramó champán para todos lados. Es Roberto Maya, tratando de responder a los periodistas pero buscando por aquí y por allá a gente para contarle cosas, agradecer a los jugadores y mencionar las palabras RESPETO y COHERENCIA. 
Es Pablo Palma, todo un veterano gladiador, luchando contra la gravedad para llegar hasta el aro y cortar la red. Es Tomás Dell’Arciprette regalando una postal similar en el otro costado del rectángulo.
El después es Lussenhoff dándole al redoblante, es el planillero Berto dando notas. El después es el pibe Morici (lesionado) emocionándose o De La Vega lamentando no haber podido ser de la partida. El después son todos los campeones del 90 que vinieron a alentar, algunos a sus descendientes. El después son los amigos que salieron del club, como Maggi o Bucher por mencionar a algunos.
El después es la murga, el después es la vuelta olímpica, es arrojarse de cabeza al parqué-pileta de Sportivo América.
Y el después será la final contra Central. Tiene un antes, un durante y un después este Gimnasia. Un equipo que será leyenda y que le hace bien al básquet de Rosario, porque demuestra que no siempre gana el que más pone, que no siempre triunfa el que trae más jugadores de afuera. A veces, pocas, es cierto, ganan los ideales y los proyectos.


SÍNTESIS
ECHESORTU 76:
Franco Sbarra 16 (x), Iván Soriano 11 (x), Dante Esquivel 18, Marco Luchi 10, Hernán Gómez 7 (fi), Marcos L’Abbate 6, Adrián Molina 8, David Ghione 0, Sebastián Sánchez 0 (x). DT: Freddy Cano.
GIMNASIA 80: Lisandro Lussenhoff 5, Gustavo Simonella 9, Esteban Rossignol 28, Alejandro Gallardo 5 (x), Tomás Dell’Arciprette 4 (x) (fi), Pablo Prat 15, Pablo Palma 8 (x), Ignacio Belli 0, Matías D’Alesio 6 (x). DT: Roberto Maya.

PARTIDO: malo.
ESTADIO: Sportivo América.
ÁRBITROS: Guillermo Gribinski y Ramiro Coso.
PARCIALES: 29/17, 47/45 y 56/60.
LA FIGURA: Pablo Prat.

EL PODIO
Pablo Prat: 3 de 3 en triples, 2 de 2 en dobles y 2 de 2 en simples, 2 rebotes, 1 asistencia, 1 robo y 1 pérdida.

Esteban Rossignol: 5 de 11 en triples, 4 de 9 en dobles, 5 de 8 en simples, 5 rebotes, 1 asistencia, 2 robos y 2 pérdidas.

Matías D’Alesio: 1 de 3 en dobles, 4 de 4 en simples, 5 rebotes, 1 asistencia y 2 robos. 

LAS VOCES
“Esto es de los chicos. Ellos merecen el respeto. Yo soy ahora el mismo técnico que era antes, son ellos los que trabajaron y se ganaron todo. Son un grupo de muchachos que trabajaron en un club que apostó a la coherencia y sin entrar en gastos sin sentido. Ellos sufrieron mucho y por eso se lo merecen”, se emocionó el Colo Maya, mientras Alejandro Gallardo explicaba: “Este es un grupo de amigos. Yo llegué y enseguida me hicieron un lugar en su familia. Es increíble lo que logramos pero es todo por el trabajo realizado y pudimos cambiar un inicio muy malo por este final”.
Tito Rossignol, por su parte, también destacó al grupo: “Pocos creían que podíamos lograr esto, pero pusimos todo para levantar un partido que veía muy mal ante un gran rival. Es algo que nunca vamos a olvidar. Ahora viene la final contra Central que es un gran premio para nosotros”. 


SUSTO
Para todos los presentes. El partido ya venía bastante demorado y para colmo se apagó el reloj de 24 segundos. Varios intentaron arreglarlo, incluso el jugador Molina subido a una silla, pero fue Francisco Rodríguez, planillero de GER el que se trepó a una mesa y solucionó todo.

LA HINCHADA
No fue multitudinaria la concurrencia, pero las dos hinchadas aportaron su griterío y color. Obviamente los que tuvieron su premio fueron los de Gimnasia, que festejaron largo rato. La curiosidad es su bandera, prolijamente colocada en cada cancha a la que van. Y además, tiene el chivo del amigo Giaganti. Hay que vender en todas partes.

LOS VETERANOS
Atrás de uno de los aros se ubicaron varios ex jugadores de Gimnasia de diferentes épocas, algunos incluso protagonistas de los títulos de la década del 90. Son hinchas y también tienen a sus hijos en los diferentes planteles de Gimnasia. La familia unida.

A LOS CHORIS 
Los muchachos de América aprovechan para vender choris y bebida en los juegos y la gente agradecida. Es imposible no parar a comer algo o tomar algo. Y ellos de paso hacen un que otro peso. Por eso se mostraron muy interesados en que las finales sean en América.

NO SE PIERDEN UNO
Homenaje a los Maya (en este caso Lucas y Palo) y a Gonzalo Armesto y a Leo La Bella, que fiel a su costumbre estuvieron viendo partido que se juegue en la ciudad. También estuvo el amigo Lafranchi, vacacionando de sus labores en el exterior.

CÓMO SIGUE
Marcelo Turcato, de la Rosarina, expresó que hay una posibilidad de que los partidos restantes del cuadrangular no se disputen y de que la final entre Gimnasia y Central comience la semana próxima. ¿Cada uno en su cancha? Igual, el Colo Maya se mostró en desacuerdo. Él quiere jugar el certamen hasta el final. 

 
 
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